Esto no es un vaso de agua

  An Oak Tree , Michael Craig-Martin

An Oak Tree, Michael Craig-Martin

En 1974, el irlandés Michael Craig-Martin, artista conceptual con ascendente minimalista, exhibía por primera vez su obra "An Oak Tree" en la galería Rowan de Londres. La obra, como se puede observar en la fotografía, consistía en un estante de los que acostumbramos a ver en los aseos con un vaso de agua lleno encima. Acompañaba a la obra un texto con la transcripción de una supuesta entrevista con el autor que reproducimos a continuación:

Pregunta: Para empezar, ¿podrías describir esta obra?

Respuesta: Sí, por supuesto. Lo que he hecho ha sido transformar un vaso de agua en un roble adulto sin alterar las características del vaso de agua.

P: ¿Las características?

R: Sí. El color, aspecto, peso, tamaño...

P: ¿Quieres decir que el vaso de agua es un símbolo de un roble?

R: No, no es un símbolo. He transformado la sustancia física del vaso de agua en la de un roble.

P: Parece un vaso de agua.

R: Por supuesto. No he transformado su aspecto. Pero no es un vaso de agua, es un roble.

P: ¿Puedes demostrar lo que aseguras haber hecho?

R: Bueno, sí y no. Afirmo haber mantenido la forma física del vaso de agua y, como puedes ver, lo he conseguido. No obstante, como normalmente se busca la evidencia del cambio físico en relación a un cambio en la forma, no existe prueba de ello.

P: ¿No será que símplemente has decidido afirmar que este vaso de agua es un roble?

R: Por supuesto que no. Ya no es un vaso de agua. He cambiado su esencia. Si dijéramos que es un vaso de agua no estaríamos siendo rigurosos. Se le puede poner el nombre que se quiera, pero eso no altera el hecho de que es un roble.

P: ¿No estamos ante el típico caso de las nuevas prendas del emperador?

R: No. En la historia de las nuevas prendas del emperador, la gente aseguraba que veía algo que no existía porque pensaban que debían hacerlo. Me sorprendería mucho que alguien me dijera que aquí ve un roble.

P: ¿Ha sido difícil efectuar la transformación?

R: No me ha supuesto ningún esfuerzo. Pero me ha llevado años de trabajo darme cuenta de que tenía la capacidad de hacerlo.

P: ¿En qué preciso momento se transformó el vaso de agua en un roble?

R: Cuando puse agua dentro del vaso.

P: ¿Sucede cada vez que se rellena el vaso con agua?

R: No, claro que no. Solo cuando yo tengo la intención de que se transforme en un roble.

P: ¿Es la intención la que provoca la transformación?

R: Yo diría que la intención precipita la transformación.

P: ¿Quieres decir que no sabes cómo lo haces?

R: Eso contradice lo que creo saber sobre las causas y los efectos.

P: Me parece que lo que realmente estás haciendo es afirmar que has obrado un milagro. ¿No es cierto?

R: Me halaga que pienses eso.

P: Pero, ¿no es cierto que eres el único capaz de hacer algo así?

R: ¿Cómo lo puedo saber?

P: ¿Podrías enseñar a otras personas cómo hacerlo?

R: No, no es algo que se pueda enseñar.

P: ¿Consideras que convertir un vaso de agua en un roble sea una obra de arte?

R: Sí.

P: ¿Qué es lo que lo convierte en una obra de arte? ¿El vaso de agua?

R: Ya no hay ningún vaso de agua.

P: ¿El proceso de transformación?

R: No hay ningún tipo de proceso de transformación.

P: ¿El roble?

R: Sí, el roble.

P: Pero el roble sólo existe en la imaginación.

R: No. El roble auténtico está presente físicamente pero con forma de vaso de agua. Como el vaso de agua era un vaso de agua concreto, el roble es un roble concreto. Concebir la categoría "roble" o representar un roble concreto es no entender y experimentar como un roble lo que parece ser un vaso de agua. Como es imperceptible también es inconcebible.

P: ¿Existía este roble concreto en algún lugar antes de que adoptara la forma de un vaso de agua?

R: No. Este roble concreto no existía previamente. Además, aprovecho para indicar que no tiene ni tendrá jamás ninguna otra forma distinta a la de un vaso de agua.

P: ¿Durante cuánto tiempo seguirá siendo un roble?

R: Hasta que yo lo cambie.


Si saliéramos a la calle y empezáramos a preguntar a la gente qué es un vaso o qué es un roble, seguramente nadie dudaría en describirlos, representarlos o incluso enseñarnos alguno. Si después les preguntáramos qué es una escuela probablemente obtendríamos una respuesta bastante homogénea y coherente, con un nivel de convencimiento similar al del vaso o el roble.

El problema vendría cuando les enseñáramos un vaso lleno de agua y les dijéramos que en realidad se trata de un roble que milagrosamente hemos transformado a partir de un vaso. Nos mirarían extrañados y nos tacharían de dementes o de bromistas. Anticipo que la conversación acabaría ahí, al menos en los términos previos (convendría hacer la prueba real), por lo que sería muy dificil explicarles luego que, en realidad, lo que entendemos por escuela ha sufrido una transformación tan mágica (y tan invisible) como la del roble de Craig-Martin.

Para los antiguos griegos, los primeros en acuñar el término, una escuela no era un lugar. Era una actividad o un tiempo. Aquel en el que nos dedicamos a hacer lo que queremos, es decir, tiempo libre, además de aquello que realizamos en él. Era ocio, era lo que merece la pena hacerse.

El tránsito de la escuela de los griegos a lo que hoy conocemos, o cómo hemos llegado al roble de Craig-Martin a través de un vaso, es lo que vamos a tratar de descifrar en las próximas entradas. Pero la historia no está acabada. Al igual que él, también creemos que es posible transmutar la esencia de la escuela a través de la voluntad (aunque para precipitar el cambio quizá haga falta una ingente cantidad de trabajo y mucha cooperación, dicho sea de paso).

No quiero acabar hoy sin mostrar una imagen de la que aparentemente fue nuestra primera escuela. No la de los griegos, ni siquiera la de los egipcios. Hablo de la primigenia, de la que está codificada en nuestro ADN. La escuela que enseñó a nuestros ancestros a sobrevivir y transformarse en lo que somos. Esa a la que venimos asistiendo desde hace decenas de miles de años y que no sabe ni de reformas educativas ni de cambios curriculares. Aquí está. Nuestra escuela. Nuestro hogar.

 Triángulo de Afar. Valle del Rift. Misión STS-61, Endeavour. Fuente  Nasa .

Triángulo de Afar. Valle del Rift. Misión STS-61, Endeavour. Fuente Nasa.